Cómo reducir estrés y ansiedad de una forma rápida, efectiva y duradera.

Si hemos empezado a sentir ansiedad, tensión, rigidez, cansancio excesivo, dolores de cabeza, excesiva perdida o aumento de peso, problemas sexuales, insomnioes muy probable que estemos sufriendo estrés. La aparición de uno o varios de estos síntomas es una señal de alarma que nuestro cuerpo envía para que tengamos cuidado y bajemos el ritmo.

Si escuchamos la palabra ¨estrés¨ estoy seguro que todos podríamos hablar de algún conocido que lo sufre o lo ha sufrido, incluso nosotros mismos hemos pasado por algunas situaciones estresantes a lo largo de nuestra vida. Pero en realidad ¿qué es el estrés?

¿ Qué es el estrés ?

Técnicamente hablando, el estrés es la respuesta que nuestro organismo produce ante situaciones con altas demandas de recursos, ya sean físicos o psicológicos. En otras palabras podríamos decir, que es aquello que sentimos cunando nos sometemos a situaciones complicadas o exigentes durante un determinado intervalo de tiempo.

Dos tipos de estrés

Las causas y los orígenes del estrés son tantas como lo pueden ser las diferentes facetas en las que nos movemos a lo largo de nuestra vida. Aparte del origen también podríamos diferenciar el tipo de estrés, ya que uno podría ser beneficioso y otro podría ser perjudicial.

El estrés positivo, llamado también eustrés, aparece cuando percibimos que podemos aprovechar una situación para sacar algo beneficioso de ella. Podríamos decir que es un estrés adaptativo cuando nos ayuda a mejorar y adaptarnos. Un ejemplo sería cuando nos activamos para desarrollar más en el ámbito laboral o el deportivo. Aunque los efectos son muy parecidos es el tipo de estresante y la predisposición ante dicha situación lo que marca la diferencia entre el eustrés del estrés negativo.

El distrés o estrés negativo es uno de las principales afecciones de la sociedad del siglo XXI. Con la llegada de las nuevas tecnologías cada vez todo va más rápido, hay cada vez mayores exigencias y tenemos nuevas necesidades (o falsas necesidades). Esta aceleración nos convierte en una generación acostumbrada a tener las cosas aquí y cuanto antes mejor y todo esto no es gratis, ya que el estrés provocado por este ritmo de vida es la principal causa de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Gestionar el estrés

Para aprender a manejar el estrés lo primero que debéis saber es que lo más importante es reenfocar la interpretación que nosotros hacemos de la situación estresante.

El tipo de situaciones que provocan estrés puede ser muy variado. Podríamos sentirnos estresados por situaciones de duelo, incertidumbre, problemas familiares, relaciones de pareja, laborales pero todas y cada una de estas situaciones tiene características similares.

Como dijimos antes, cualquiera de nosotros puede sentirse desbordado en muchas situaciones y en gran parte, esto depende de los rasgos de personalidad que tiene cada uno, ya que estos rasgos son los que cargan de importancia a dichas situaciones. Resumiendo, es nuestra manera de pensar la que nos provoca estrés.

No vamos a negar que tener un jefe psicópata en el trabajo no es estresante, pero sí que vamos a insistir que es la manera de afrontar la situación la que nos hace sentir estresados.

Pongamos un ejemplo: Nuestro sueño es ser cantante profesional y hemos sido elegidos para ir a participar al famoso concurso ¨La Voz¨, donde los participantes cantan para poder cantar en el equipo de diferentes famosos. Cuando vamos ilusionadísimos a contárselo a nuestros amigos uno de ellos nos dice que él también está seleccionado, pero para nuestra sorpresa, al ver la expresión de su cara, no nos parece entusiasmado. Le preguntamos y contesta que a él le gusta cantar, pero no es algo que realmente le importe.

Evidentemente nosotros vamos a ir muchísimo más nerviosos al concurso que nuestro amigo, ya que para él no es tan importante cantar como lo es para nosotros.

Nuestra valoración marca la diferencia

Con este ejemplo, aparte de mostraros que una situación estresante no tiene porqué ser una situación negativa, también podéis ver que lo que nos provoca el estrés no es el acontecimiento estresante, sino la valoración que nosotros hacemos de ese acontecimiento.

Causas del estrés

Cuando hablamos de patrones de conducta nos estamos refiriendo a una serie de características que tenemos a la hora de comportarnos.

 Por ejemplo: el patrón de conducta tipo A presenta una serie de características personales, como podrían ser alta competitividad, impaciencia, urgencia, ambición, hostilidad… este tipo de rasgos de personalidad no solo potencian la posibilidad de sufrir estrés, sino que también son un factor de riesgos para las enfermedades cardiovasculares. En este tipo de personas se multiplican las posibilidades de sufrir un infarto por lo tanto son ellos los que más precaución deben tener.

¿ Tengo estrés ?

Si te sientes identificado con los rasgos de este patrón de conducta y además tienes alguno o varios de los síntomas que te mencionamos al principio, no tienes que darlo todo por perdido, pero si que deberías empezar a replantearte la manera que tienes de tomarte la vida.

Psicología cognitiva conductual para eliminar el estrés

Si quieres cambiar este tipo de conducta tienes que empezar por prestar más atención a los valores, creencias y actitudes que presentas ante determinadas situaciones y ser más flexible con ellos, ya que son los valores demasiado rígidos, las creencias irracionales y las actitudes extremistas las que más nos afectan a la hora de evaluar y manejar las situaciones estresantes.

Y recuerda, si aun así no consigues manejar la situación lo mejor es que acudas a un especialista.

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Autor: Francisco José González Galán

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