Baja Autoestima Y Ansiedad

Para empezar este post haremos una aclaración respecto a la ansiedad. Esta emoción, compuesta por varios síntomas, tiene como origen la preocupación por los problemas futuros. Con esto queremos decir que si sentimos ansiedad es porque nos estamos preocupando por nuestro futuro. De ahí viene el nombre de “personalidad ansiosa”.

Sentirnos bien con nosotros mismos es el combustible de la vida.  Y una autoestima alta nos lo puede suministrar. Aunque no lo parezca a simple vista la ansiedad y la autoestima son dos conceptos que están bastante relacionados.

Si quieres saber qué relación hay entre baja autoestima y ansiedad sigue leyendo el post de Supertu. Al final os damos unos consejos para empezar a mejorar vuestro estado de ánimo.

Ansiedad y miedo al fracaso

Uno de los mayores enemigos de la autoestima es el miedo al fracaso. Este provoca en nosotros pensamientos de futuro. Y son precisamente estos pensamientos de futuro incierto los que nos provocan ansiedad.

Ante esta incertidumbre muchos reaccionan con conductas perfeccionistas e intentan controlar todas las variables posibles. Esta conducta perfeccionista se realiza con el fin de que nada pueda salir mal y así nada afecte a su autoestima. Y muchas veces es posible que lo consigan, pero al mismo tiempo esto les hace vivir constantemente controlando un futuro que quizá nunca llegue a suceder.

 

BAJA TOLERANCIA A LA INCERTIDUMBRE

Tenéis que tener claro que uno de los precursores más característicos de la ansiedad es precisamente este tipo de preocupación constante por lo que todavía no ha ocurrido o por lo que podría pasar. Por lo tanto, cuanto más intentemos anticiparnos a nuestro futuro más ansiedad tendremos.

 

Muchos pensamos que somos dueños de nuestro propio futuro y en cierto modo sí que es así. Tener algunos planes de actuación no es mala idea, pero tampoco se puede llegar a mucho más que eso.

El futuro está constantemente cambiando. Intentar predecirlo o anticiparnos a él es un trabajo que requiere un exceso de recursos a los que el cuerpo no suele llegar a acostumbrarse.

¿Y A dónde quiero llegar con todo esto? Quiero dejar claro la idea de que por mucho que alguien mida el futuro paso a paso las cosas Nunca saldrán 100 por 100 como lo hemos planeado. Y eso es algo que afecta directa o indirectamente a la autoestima.

Vamos a hablaros de uno de los muchos puntos, o mejor dicho procesos, donde se ve la relación que la ansiedad tiene con la autoestima.

1- En primer lugar supongamos que nos preocupan algunos acontecimientos futuros a los que les estamos dando una importancia que, a nuestro parecer, es la importancia justa.

2- Después hacemos un análisis un poco más exhaustivo de la situación. Nos damos cuenta que son aún más importantes de lo que nosotros pensábamos y por eso debemos resolverlo de la mejor manera posible y sin cometer errores (perfeccionismo) ya que si fracasamos nos sentiremos mal con nosotros mismos (miedo al fracaso).

3- Como no queremos fracasar intentamos adelantarnos todo lo posible al problema para así tener todos los frentes cubiertos. De esta manera pensamos que es más probable que salga cómo nosotros queremos (aunque en realidad muchas veces esto no es así).

4- Pensar tanto en la cantidad de posibilidades que nos depara el futuro nos provoca ansiedad. Esto perjudica nuestra forma de pensar, ya que nos satura. Y como tenemos la mente saturada esto afecta a nuestra manera de trabajar disminuyendo la eficacia y el rendimiento.

5- Al ver que no llegamos dónde queríamos llegar empezamos a tener ideas pesimistas . Esta manera de pensar (perfeccionista y anticipatoria) distorsiona la percepción que tenemos sobre nuestras capacidades y sobre la realidad que vivimos.

6 Y, por último, el no obtener los resultados esperados hace que nos sintamos aún peor disminuyendo así nuestra autoestima (por eso, si sufrimos de ansiedad, no hay que ser tan perfeccionistas).

Conclusión de la relación entre baja autoestima y ansiedad

 La persona con baja autoestima intenta ser perfeccionista porque quiere que todo le salga bien, ya que si le sale mal su orgullo y ego quedarían aún más afectados. La consecuencia de esto se traduce en constantes pensamientos de control de futuro. Y como ya dijimos antes, el exceso de futuro nos provoca ansiedad.

En psicología a esto se le llama refuerzo negativo. Refuerzo porque aumenta la posibilidad para que la conducta se repita, pero se llama negativo porque lo que queremos es evitar que algo malo se repita. En estas situaciones, cuando vemos cabos sin atar, nos invaden unos pensamientos de autocrítica que nos dirán algo como que eso no está bien hecho.

 Esto provoca frustración y con ello una disminución del autoconcepto y la autoestima. Pensar en posibles soluciones evita (temporalmente) esa sensación de incapacidad y nos hace sentirnos más válidos aumentando (temporalmente también) nuestra autoestima.

Como hemos estado viendo tanto la baja autoestima como el miedo al fracaso provocan ansiedad. Al mismo tiempo afectan directa e indirectamente al estado de ánimo. Pero la buena noticia es que la autoestima se puede trabajar y el miedo al fracaso ya ni te cuento. En el caso de este último la terapia de exposición sería ideal para trabajar el miedo.

Cada persona tiene rasgos diferentes, y al igual que las asperezas, éstos también se pueden limar. Para ello es muy importante las ganas de trabajar y la motivación que tengamos a la hora de realizar el cambio.

Un pequeño paso es empezar a comprender que no podemos controlar todo nuestro futuro. Aceptar que la vida cambia constantemente y que nosotros tenemos muy poco control sobre ella es algo, que cuando lo logremos entender, nos va a dar mucha tranquilidad y nos liberará de la cadena de pensamientos que nos tiene amarrados al futuro y que en realidad ni siquiera sabemos con certeza si un día sucederán.

Consejos para la ansiedad

Aquí van unos consejos por si queremos comenzar ya con este proceso de cambio y superación personal.

1 Relativizar los sucesos de la vida y dejar de entenderlos como problemas. Esto nos hará comprender que nada es tan importante como para perder demasiado tiempo en ello.

2 Algo esencial es empezar a pensar que una equivocación o un error no es algo terrorífico ni catastrófico. En este mundo todo tiene solución y si hay algún problema que no la tenga ¿para qué preocuparse por ello?

3 Cuando veas que le estas empezando a dar demasiada importancia a algo pregúntate si en realidad merece la pena perder tanto tiempo en eso. Intenta cambiar de actividad, practicar algún deporte o realizar alguna afición puede resultar de utilidad.

4- Si dudas sobre la importancia real de un problema puedes preguntarle a algún conocido. Ellos te podrán dar una opinión desde otro punto de vista.

 

Autor: Francisco José González Galán

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